Estoy más que dispuesta a romper todas las ilusiones
respecto a esta realidad, a soltar todos los prejuicios y todo aquello que he
percibido como bueno o malo hasta ahora. Esa línea de sopesar y cuestionar
absolutamente todo me llevó a pensar sobre los alimentos y todo lo que he
aprendido, oído y creído sobre nutrición hasta ahora. Si somos seres infinitos
con elección y potencia infinita, si somos todo energía y tenemos el poder de
sanarnos si nos lo proponemos, entonces, ¿qué tal si todo lo que he aprendido
sobre alimentación y nutrición es también una ilusión? ¿Y si una manzana es tan
saludable como una galletita de chocolate? ¿Y si lo que creemos como bueno o
malo para nuestros cuerpos es solo algo que hemos acordado colectivamente en
algún momento y simplemente porque nuestro prejuicio lo ha asegurado en su
lugar resulta verdadero en nuestra experiencia?
Ensayé esta línea de pensamiento con una amiga el fin de
semana pasado, y ella me dio todo tipo de argumentos para demostrarme lo que
ella cree verdadero; sin embargo, yo ya estoy convencida de que es una simple
ilusión, una de la que podemos liberarnos cuando un grupo de nosotros elija
hacerlo colectivamente. Sin embargo, dado que ocasionó tanta controversia, dejé
la idea de lado por un rato.
Pero ayer nuevamente, mientras caminaba por la calle
evitando transeúntes que iban fumando, el cartel acerca de los cigarrillos en
los kioscos me llamó la atención: "Advertencia. Fumar produce cáncer".
Eso me hizo preguntarme en qué medida esos carteles que los fumadores leen
inconscientemente al menos tantas veces como cigarrillos fuman por día
perpetúan y recrean constantemente la verdad aparente sobre lo perjudicial que
resulta fumar. ¿Y si nos hemos llevado a creer que fumar es perjudicial como
otra forma de demostrar nuestra imperfección? ¿Y si no hubiera nada
intrínsecamente malo en el tabaco? ¿Qué tal si simplemente hemos acordado
colectivamente creer y crear eso?
Y así de fácil, ¿qué tal si colectivamente pudiéramos elegir
permitir que los alimentos, las bebidas, el tabaco y las plantas simplemente
sean, sin ningún prejuicio asociado a ellos? ¿Seguirían teniendo el mismo
efecto benéfico o nocivo sobre nosotros? ¿Podríamos permitir que cada cosa sea
solo una alternativa disponible, que simplemente sea?
Si todo lo que percibimos como realidad es una simple
ilusión, entonces nosotros seríamos como actores de una obra de teatro. Me
permito jugar con esa analogía un momento. Aquí voy.
Todos somos actores que hemos decidido interpretar un
determinado papel en la obra de esta vida. Antes de nacer, elegimos nuestro
personaje y todo el elenco, de total conformidad con todo y todos los
involucrados. Luego encarnamos y olvidamos nuestro contrato prenatal a fin de
montar la obra. Al igual que los actores pierden su verdadera identidad
mientras actúan, sufriendo y disfrutando de todas las situaciones por las que
atraviesa su personaje, así seríamos nosotros en esta realidad dual. Cuando una
actriz interpreta a Julieta en "Romeo y Julieta" y bebe el veneno, el
personaje muere, pero la actriz no; tras caer el telón, ella sale radiante,
vivita y coleando a recoger aplausos, halagos y flores, y luego pasa a su
siguiente papel. Lo que bebe como veneno en escena no es realmente veneno,
¿verdad? Sin embargo, para mantener la ilusión, tiene un efecto letal en el
personaje. ¿Y si la actriz que interpreta a Julieta decidiera decir: "Un
momento, en realidad no soy Julieta, esto no es verdadero veneno, solo estoy
interpretando un papel y esta bebida es solo agua, no puede dañarme"? Si
tal fuera el caso, ¿moriría el personaje de todas maneras? De igual forma, el
que nos rompe el corazón es en realidad nuestro amigo, todas las situaciones
externas son solo parte de un guión escrito por nuestro Ser Superior a fin de
tener las experiencias que hemos elegido para esta vida. ¿Cuántos actores se
necesitan para romper la ilusión? ¿O cuánta gente del público para el caso? ¿Y
si en realidad soy la actriz de Hollywood más saludable, hermosa, exitosa,
radiante, compasiva, encantadora, magnética, carismática y amorosa que la está
pasando de maravillas yendo de un papel a otro? ¿Qué tal si mi verdadera
esencia es este maravilloso ser con la capacidad de ganar experiencia y
sabiduría con cada actuación? ¿Y si me permitiera ser consciente de esta verdad
mientras interpreto cada papel? ¿Acaso cualquiera de las situaciones sería tan
terrible como reza el guión? ¿Acaso cualquiera de las experiencias sería tan
gozosa como regresar al hogar de mis sueños una vez apagadas las luces hasta la
próxima función?
¿Cuántos maestros nos han dicho que lo que percibimos como
realidad es solo una ilusión? ¿Y si fuera cierto? ¿Y si el año 2012 fuera la
fecha que fijamos colectivamente como el momento de liberarnos de la ilusión de
dualidad para todos los seres? En esta analogía, los espectadores vendrían a
ser nuestros guías de otros reinos, listos para susurrar: "Ey, sabés que
todo eso no es real, ¿verdad? ¡Animate a cuestionarlo todo! ¡Animate a recordar
quién sos en realidad y sé libre!" Todos están alentándonos para que el
elenco rompa el hechizo (eso me recuerda a mí alentando a Truman a descubrir la
verdad en la película "The Truman Show"). ¿Y si lo que todos están
haciendo es ser eco de lo que en nuestro corazón SABEMOS que es cierto,
mientras que nuestro Ser Superior también susurra y nos da una pista tras otra
para liberarnos de las trampas en las que se han metido nuestros personajes? ¿Y
si este fuera el momento de recordar que somos solo actores y actrices que están
listos para ser uno con su Ser Superior, listos para recordar quiénes somos en
realidad, listos para interpretar el papel que elijamos en cualquier momento? Listos
para vivir y disfrutar cada experiencia, sabiendo que es una simple ilusión. Listos
para fluir de un personaje a otro con facilidad, dicha y alegría. Si yo supiera con total claridad y certeza
que esto es así, ¿me atrevería a ser el corazón valiente que rompa el hechizo?
¿Te atreverías vos?