jueves, 1 de noviembre de 2012

Mi intento de entender la ilusión de lo que llamamos "realidad"


Estoy más que dispuesta a romper todas las ilusiones respecto a esta realidad, a soltar todos los prejuicios y todo aquello que he percibido como bueno o malo hasta ahora. Esa línea de sopesar y cuestionar absolutamente todo me llevó a pensar sobre los alimentos y todo lo que he aprendido, oído y creído sobre nutrición hasta ahora. Si somos seres infinitos con elección y potencia infinita, si somos todo energía y tenemos el poder de sanarnos si nos lo proponemos, entonces, ¿qué tal si todo lo que he aprendido sobre alimentación y nutrición es también una ilusión? ¿Y si una manzana es tan saludable como una galletita de chocolate? ¿Y si lo que creemos como bueno o malo para nuestros cuerpos es solo algo que hemos acordado colectivamente en algún momento y simplemente porque nuestro prejuicio lo ha asegurado en su lugar resulta verdadero en nuestra experiencia?

Ensayé esta línea de pensamiento con una amiga el fin de semana pasado, y ella me dio todo tipo de argumentos para demostrarme lo que ella cree verdadero; sin embargo, yo ya estoy convencida de que es una simple ilusión, una de la que podemos liberarnos cuando un grupo de nosotros elija hacerlo colectivamente. Sin embargo, dado que ocasionó tanta controversia, dejé la idea de lado por un rato.

Pero ayer nuevamente, mientras caminaba por la calle evitando transeúntes que iban fumando, el cartel acerca de los cigarrillos en los kioscos me llamó la atención: "Advertencia. Fumar produce cáncer". Eso me hizo preguntarme en qué medida esos carteles que los fumadores leen inconscientemente al menos tantas veces como cigarrillos fuman por día perpetúan y recrean constantemente la verdad aparente sobre lo perjudicial que resulta fumar. ¿Y si nos hemos llevado a creer que fumar es perjudicial como otra forma de demostrar nuestra imperfección? ¿Y si no hubiera nada intrínsecamente malo en el tabaco? ¿Qué tal si simplemente hemos acordado colectivamente creer y crear eso?

Y así de fácil, ¿qué tal si colectivamente pudiéramos elegir permitir que los alimentos, las bebidas, el tabaco y las plantas simplemente sean, sin ningún prejuicio asociado a ellos? ¿Seguirían teniendo el mismo efecto benéfico o nocivo sobre nosotros? ¿Podríamos permitir que cada cosa sea solo una alternativa disponible, que simplemente sea?

Si todo lo que percibimos como realidad es una simple ilusión, entonces nosotros seríamos como actores de una obra de teatro. Me permito jugar con esa analogía un momento. Aquí voy.

Todos somos actores que hemos decidido interpretar un determinado papel en la obra de esta vida. Antes de nacer, elegimos nuestro personaje y todo el elenco, de total conformidad con todo y todos los involucrados. Luego encarnamos y olvidamos nuestro contrato prenatal a fin de montar la obra. Al igual que los actores pierden su verdadera identidad mientras actúan, sufriendo y disfrutando de todas las situaciones por las que atraviesa su personaje, así seríamos nosotros en esta realidad dual. Cuando una actriz interpreta a Julieta en "Romeo y Julieta" y bebe el veneno, el personaje muere, pero la actriz no; tras caer el telón, ella sale radiante, vivita y coleando a recoger aplausos, halagos y flores, y luego pasa a su siguiente papel. Lo que bebe como veneno en escena no es realmente veneno, ¿verdad? Sin embargo, para mantener la ilusión, tiene un efecto letal en el personaje. ¿Y si la actriz que interpreta a Julieta decidiera decir: "Un momento, en realidad no soy Julieta, esto no es verdadero veneno, solo estoy interpretando un papel y esta bebida es solo agua, no puede dañarme"? Si tal fuera el caso, ¿moriría el personaje de todas maneras? De igual forma, el que nos rompe el corazón es en realidad nuestro amigo, todas las situaciones externas son solo parte de un guión escrito por nuestro Ser Superior a fin de tener las experiencias que hemos elegido para esta vida. ¿Cuántos actores se necesitan para romper la ilusión? ¿O cuánta gente del público para el caso? ¿Y si en realidad soy la actriz de Hollywood más saludable, hermosa, exitosa, radiante, compasiva, encantadora, magnética, carismática y amorosa que la está pasando de maravillas yendo de un papel a otro? ¿Qué tal si mi verdadera esencia es este maravilloso ser con la capacidad de ganar experiencia y sabiduría con cada actuación? ¿Y si me permitiera ser consciente de esta verdad mientras interpreto cada papel? ¿Acaso cualquiera de las situaciones sería tan terrible como reza el guión? ¿Acaso cualquiera de las experiencias sería tan gozosa como regresar al hogar de mis sueños una vez apagadas las luces hasta la próxima función?

¿Cuántos maestros nos han dicho que lo que percibimos como realidad es solo una ilusión? ¿Y si fuera cierto? ¿Y si el año 2012 fuera la fecha que fijamos colectivamente como el momento de liberarnos de la ilusión de dualidad para todos los seres? En esta analogía, los espectadores vendrían a ser nuestros guías de otros reinos, listos para susurrar: "Ey, sabés que todo eso no es real, ¿verdad? ¡Animate a cuestionarlo todo! ¡Animate a recordar quién sos en realidad y sé libre!" Todos están alentándonos para que el elenco rompa el hechizo (eso me recuerda a mí alentando a Truman a descubrir la verdad en la película "The Truman Show"). ¿Y si lo que todos están haciendo es ser eco de lo que en nuestro corazón SABEMOS que es cierto, mientras que nuestro Ser Superior también susurra y nos da una pista tras otra para liberarnos de las trampas en las que se han metido nuestros personajes? ¿Y si este fuera el momento de recordar que somos solo actores y actrices que están listos para ser uno con su Ser Superior, listos para recordar quiénes somos en realidad, listos para interpretar el papel que elijamos en cualquier momento? Listos para vivir y disfrutar cada experiencia, sabiendo que es una simple ilusión. Listos para fluir de un personaje a otro con facilidad, dicha y alegría.  Si yo supiera con total claridad y certeza que esto es así, ¿me atrevería a ser el corazón valiente que rompa el hechizo? ¿Te atreverías vos?