jueves, 7 de marzo de 2013

¿Cómo elegir co-crear algo como si ya estuviera aquí cuando no lo está?


Hace varios años que vengo leyendo y escuchando que cuando elijo co-crear algo para mí, debo imaginar o sentir que ya está ahí, que ya lo tengo; esa parece ser la *clave* para crear la realidad de mis sueños. Voy a confesar aquí mismo que lo intenté innumerables veces con bastante poco éxito. Sin embargo, parece que últimamente, con mi nueva confianza de que, como dice Panache Desai: "la vida no me pasa a mí, sino que la vida pasa para mí", tengo cierta percepción de que mis sueños de alguna manera ya están en proceso de materializarse.

Quizá sea por eso que cuando una amiga posteó en Facebook la pregunta: "¿Cómo puedo elegir algo como si está estuviera aquí?", me sentí llamada a responder. Lo que surgió, para mi gran sorpresa, podría ser la analogía perfecta que me permita lograrlo magistralmente. Aquí va:

Cuando *elijo* co-crear algo con el universo, por ejemplo una casa nueva, es como cuando estoy en casa y elijo hacer una torta para la tarde porque invité a unas amigas a tomar el té. En cuanto elijo hacer la torta, sé que para las 5:00 en punto va a estar lista. Sin ninguna duda. ¿La torta ya está? No, pero que es un hecho.

Primero me fijo qué ingredientes me faltan. Luego voy al supermercado, y mientras cargo el carrito, anticipo lo rica que va a estar la torta, lo suave y cremosa que sabrá en mi boca. Cuando llego a casa, empiezo a prepararla. Mientras mezclo los ingredientes, con harina por toda la cocina, las manos literalmente en la masa y huevos rotos en la mesada, no pienso: "¿Cómo saldrá una torta de este desastre? ¡Esto va muy mal! ¡Va a ser un desastre!" ¡No! La preparo con tanto amor y confianza en el proceso, que lo que pienso se parece más a esto: "Esta torta me saldrá tan sabrosa y deliciosa que mis amigas se chuparán los dedos y querrán otra porción". Acto seguido, pongo la torta cruda en el horno y me apresuro a vestirme. Mientras elijo qué ponerme, no pienso en la torta ni una vez, que se está cocinando y que estará lista muy pronto. Ahora es momento de arreglarme y poner la mesa.

¿Qué tal si aplico la misma confianza, certeza y soltura cuando elijo co-crear con el universo algo como una casa nueva? La única diferencia aquí es que no veré la receta de antemano y que gran parte del proceso se desarrollará mágica y milagrosamente. ¿Cómo no me va a ENCANTAR eso? Mi parte es sentir mi nuevo hogar, verme allí. Ni siquiera necesito ver el cuadro completo, simplemente disfrutar el hecho de que cuando la elijo, ya está en proceso de materializarse, confiando en que todas las situaciones que surjan a partir de ahora son parte de la "receta", sin importar lo confusas o alejadas del resultado final que parezcan.

Luego llevé esta analogía más lejos aún. A veces el universo nos pide que metamos mano en la receta en la co-creación de magia y milagros; mientras que otras, se parece más a pedir comida en un restaurante. Allí "elijo" del menú (en nuestro caso, ¡el menú es ilimitado!), "ordeno", y luego me entretengo con quien esté conmigo en la mesa (o con el libro de turno) hasta que llegue la comida. Cuando ordeno, tengo la certeza de que la comida llegará en un tiempo razonable y no tengo ningún interés en saber quién prepara mi plato, cómo lo preparan o qué otra cosa sucede alrededor. ¿Qué tal si pruebo con esta analogía la próxima vez que elija co-crear un sueño?

Ya siento que esta metáfora será un punto de inflexión en mi proceso de co-creación. Por eso, como siempre, comparto mis herramientas en cuanto las encuentro en caso de que le resulten útiles a alguien más, porque sé que cuanto antes lo dominemos, antes tendremos la Tierra con la que todos soñamos. Y ahora corro a la cocina porque... Bueno, ¡vos me entendés!

¡Hasta la próxima!