sábado, 3 de agosto de 2013

Tu verdad, Mi verdad – De qué manera esto tiene sentido para mí hoy

Casi tres años atrás decidí que era hora de saber qué era VERDAD para mí, quién era yo realmente, sin importar qué era verdad para el mundo y la gente a mi alrededor y sin importar lo que el mundo y la gente que me rodeaba decía que debía ser verdad para mí. Fue mucho más fuerte que una decisión, fue determinación pura, se convirtió en lo más importante del mundo.

Lo primero que hice fue deshacerme de aquellas personas a las que voluntariamente había contratado para obrar de jueces de mis acciones, pensamientos y emociones: mi terapeuta, la terapeuta de mi hija, la abogada, la instructora del gimnasio, mi novio. Luego me discipliné a meditar diariamente “a mi manera”, es decir, entrenando activamente en mi máquina elíptica al sonido de mantras o música New Age durante 40 minutos, y luego sentándome en silencio unos 20 minutos más. Adentrarme en esas odiseas diarias me ayudó a identificar que todo lo que me llevaba a un estado de paz era verdadero para mí, y todo lo que me llevaba a un estado de miedo e inestabilidad no lo era. Pronto aprendí que la nueva forma de referirse a esto era que algo “resonaba” conmigo o no. La toma de consciencia de una brújula interna que descartaba lo que no resonaba con mi corazón abrió la posibilidad de acudir a internet en busca de recursos e inspiración sobre cómo otros habían descubierto su verdad. El siguiente paso fue poder usar esa herramienta con mis familiares, amigos y con todos quienes me cruzara.

Esa parte del camino fue fascinante y liberadora, aunque de ninguna manera fue en línea recta. Escuchaba a alguien con quien resonaba fuertemente y probaba sus herramientas, con la esperanza de que me guiaran directamente a mi verdad: después de todo, había funcionado para ellos, ¿no? Ellos hablaban su verdad con tanta claridad y brillo que no cabía duda de que provenía de un lugar de transparencia y autenticidad. Las primeras veces que usé las herramientas de otros y no me llevaron a la “iluminación” de mi verdad, me desilusioné mucho y me castigué con pensamientos y emociones de fracaso de mi parte. Sin embargo, dichas herramientas fueron lo suficientemente útiles como para acercarme algunos pasos a mi “meta” y hacerme ver que las herramientas de otras personas me serían muy útiles para avanzar, pero era necesario que dejara de “esperar” que cualquiera de ellas fuera final y definitiva para mí. En esa instancia sentí que mi nivel de consciencia se expandía varios metros. Y luego continué mi camino, y a la mezcla de fascinación y liberación se agregó una gran cuota de alegría.

Más adelante, mientras hacía uso de las herramientas adquiridas de la mano de otros seres despiertos, empecé a desarrollar algunas herramientas propias. Incluso empecé a darme cuenta de cuántas herramientas había desarrollado a lo largo de toda mi vida sin siquiera saberlo. También fue interesante cómo las Runas –mensajeras que creía me llevarían a “saber el futuro” —transformaron su mensaje, me trajeron al *presente* y se convirtieron en fieles compañeras para adentrarme más profundamente en las partes ocultas de mi alma. En medio de este proceso, los seres “despiertos” empezaron a sonar repetitivos, expresando sus verdades a su manera, muy resonantes en mi corazón, pero solo un mero recordatorio de lo que ya *sabía*.

Y luego sentí el impulso de compartir *mis herramientas*, de expresar las verdades universales compartidas en mi forma particular. Todo mi ser me empujaba a abrirme y a compartir mi camino. Entonces armé mi primer taller. En el proceso, me decía que lo estaba preparando para mí, independientemente de si otros lo encontraban útil o no.

Y luego llegó “el momento de la verdad”, una oportunidad de probarlo delante de tres queridos amigos que se ofrecieron a ser mi público debutante. Fue un momento de pura vulnerabilidad, de decir: “Esto es lo que me ha funcionado y quisiera compartirlo con ustedes como contribución a su camino y porque el compartirlo es parte de mi esencia”, soltando todas las expectativas y resultados deseables.

Entre amigos, hablando honestamente desde el corazón y dando todo de mí, sentía que no había otro lugar en el que prefiriera estar, ninguna otra cosa que preferiría estar haciendo. Alegría pura. No solo estaba hablando mientras me escuchaban y me recibían, sino que además mis amigos contribuían con pensamientos, experiencias, ideas y sus propias verdades, haciendo del momento una verdadera celebración expansiva de consciencia.

En un momento, mientras explicaba una de mis herramientas, uno de mis amigos sugirió un cambio que le resonaba más. Lo escuché abiertamente y advertí que el cambio no me resonaba. Entonces le dije que lo usara como a él más le resonara, pero como a mí no me resonaba, no podía transmitirlo porque no reflejaba mi verdad. A esto, otra amiga me felicitó porque sintió que mi respuesta nos había empoderado a ambos, y que ella, en tanto observadora, sentía mayor confianza en lo que yo estaba transmitiendo.

El taller fue un gran logro. Pero para mi gran sorpresa, esta mañana una revelación mucho mayor expandió mi consciencia aún más. El hecho de que yo hablara mi verdad con tanta sinceridad y claridad activó una fibra de verdad en mi amigo, lo cual hizo que él se abriera a su verdad en mi presencia. Entonces, no se trata de que mi verdad te resuene, se trata de que yo exprese mi verdad tan auténticamente que en esa luz tu verdad no tenga más opción que mostrarse.

Pero ¿no se supone que existe UNA sola verdad? Sí, pero la verdad de la que hablo es la pureza de nuestra "verdadera esencia", nuestra "identidad de alma", eso que nos hace únicos a cada uno, eso que una vez que lo reconocemos, todas las comparaciones, la falta de valoración por nosotros mismos, la inadaptabilidad y las inseguridades dejan de existir. Por eso hoy mi contribución es escribir desde la verdad más pura de mi esencia conocida hasta este momento con la certeza de que una parte de tu verdad saldrá a revelarse muy pronto...



***DDyTTenALA - 1, 2, 3 ***