viernes, 10 de agosto de 2012

De traducir palabras a interpretar señales, parte II: Develando mi don


Desde hace un par de semanas vengo usando las runas para que me digan cuál es la tarea que debo hacer cada día para estar completamente alineada con el propósito de mi vida. Diseñé una tirada de cinco runas de manera tal que una me dice la tarea del día, otra me muestra de dónde proviene, la tercera me hace ver qué recursos tengo para cumplirla de los que estoy consciente, la cuarta devela qué recursos tengo disponibles de los cuales no soy consciente, y la quinta es la herramienta más útil para traerme los pensamientos, imágenes y emociones que necesitan sanación y atención para ayudarme a completar la tarea lo mejor posible. Se trata de una combinación de runas que puedo usar tanto en meditación como durante el desarrollo habitual del día.

Este sistema no solo me ha dado claridad, enfoque y paz mental, sino también un propósito especial para cada día en particular. También me ayuda a concentrarme en el presente, en el AHORA, en lugar de preocuparme por lo que podría pasar mañana. Además, independientemente de mi nivel de consciencia sobre mi propósito en esta vida, enfrento el día con la confianza de que HOY estoy haciendo exactamente lo que vine a hacer.

Mi tarea del día de hoy era reflexionar sobre un don, talento o regalo. Trabajé con mi tarea en la meditación de la mañana temprano, y después, durante el desayuno, me puse a reflexionar sobre la runa que había salido en la posición de "herramienta". Resulta que al otro lado de la mesa reposaba un rompecabezas sin terminar que estoy haciendo por puro placer, y la combinación de ambos empezó a abrirme los ojos. "Disfruto hacer encajar las piezas, poner en orden un supuesto caos, darle sentido a lo que aparentemente resulta imposible entender. Siempre disfruté hacer eso. En la secundaria estudié latín y griego antiguo, y me emocionaba cuando podía disecar los textos y descubrir el mensaje que parecía escondido. Más adelante pasé al inglés (¡con razón me resultaba fácil al lado del griego antiguo!). Cuando lo enseño, ayudo a mis alumnos a darle luz a las palabras para que puedan comprenderlas en su totalidad; cuando lo traduzco, hago que las frases sean entendibles y claras a fin de que el lector pueda ver lo que en inglés le resulta oculto. Escribir, tanto en inglés como en español, me da la oportunidad de organizar mis pensamientos, sentimientos y emociones de la manera más bella que puedo, y el proceso siempre me deja radiante de alegría, independientemente de cuánta gente lo lea, comente o comparta: es la dicha de entenderme mejor a mí a misma.  Y ahora, tras algunos años de estudiar -mejor dicho, "recordar"- el simbolismo de las runas, finalmente develé de qué manera me resultan más útiles, y en consecuencia, 'ver' el mensaje que encierran me resulta natural". Y en ese momento me di cuenta, ese es MI DON, eso es lo que comparto con el mundo, la capacidad de echar luz sobre las sombras de lo que no se entiende, llevar claridad a lo que es confuso. Y de repente entendí: puedo realizar cualquier actividad que involucre el proceso de descubrir o develar mensajes aparentemente crípticos ya que cualquiera de ellas me llenará de alegría. Además, es una forma de compartir este "regalo" con los demás. Por eso en mi página de internet ofrezco clases, traducciones, tiradas de runas y comparto mis experiencias en los blogs: porque todas esas actividades son la máxima expresión de mi talento, y si lo pienso, todo se reduce a lo mismo. Aún más, es mi forma particular de ser alquimista ya que transformo el miedo y la confusión en seguridad, claridad, y en última instancia, amor. ¡AHHH! ¡QUÉ EMOCIÓN!

Así que, como ves, estoy constantemente definiendo y redefiniendo quién soy en busca del gran e iluminado YO SOY. El proceso es una aventura tan gozosa que realmente espero inspirarte a adentrarte en lo profundo de tu corazón y dar el mejor paseo de tu vida. Y si ya estás en el camino, bueno, ¿no es emocionante saber que no estás sol@?

¡Hasta la próxima! J

lunes, 6 de agosto de 2012

De traducir palabras a interpretar señales - Parte I

Desde que tengo conciencia de mis procesos de aprendizaje, lo difícil siempre ha sido unificar la suma de las partes. Por ejemplo, cuando me dispuse a estudiar numerología, comprender y recordar cada arquetipo individual me resultó muy sencillo, pero cuando quedaba armado el mapa numérico de una persona y los números comenzaban a complementarse, intensificarse e interactuar entre sí, ahí perdía toda la claridad y se desvanecía mi entusiasmo por ahondar más en el tema. Lo mismo me pasó con otras disciplinas: cuando llegaba el momento de unificar, perdía confianza en mi capacidad de entender el entramado completo y abandonaba su estudio. Y así fui pasando por muchas "materias", sumando nociones básicas de cada una, pero sin lograr una comprensión acabada de ninguna.

Sin embargo, hace unos años, de una manera bastante curiosa, me propuse estudiar la simbología rúnica. Pero esta vez, en lugar de estudiar por mi cuenta a partir de libros, tomé un curso presencial de varios meses. Lo críptico de los símbolos me atraía mucho, comprender su significado a simple vista representaba para mí un desafío que estaba dispuesta a aceptar porque intuía la confianza que me daría poder "ver" sus mensajes aparentemente ocultos. El primer nivel fue agotador. Resulta que cuando uno va pasando por todo lo que significa cada ideograma, repasa necesariamente toda su vida y va imaginando qué runa representa mejor cada momento. Pero ya, enseguida, en el segundo nivel, empezamos a estudiar, analizar y practicar "tiradas" que incluían varias runas. Te confieso que pensé que abandonaba ahí mismo. Me sentía totalmente incapaz de lograrlo, temía abrir la boca para decir lo que yo entendía a partir de las runas que tenía delante y ahogaba la voz de mi intuición. La profesora me alentaba y decía que iba bien, pero yo no lo creía. Así que tal como suele suceder, el Universo parecía conspirar a mi favor para confirmar mi inaptitud para el tema cuando llegado el momento del tercer nivel no tenía el dinero para pagarlo. Así que, en parte aliviada, llamé a la profesora para explicarle por qué no seguiría. Sin embargo, cuando algo está alineado con el camino personal, el Universo se las ingenia para que lo sigamos, a pesar de nosotros mismos. Pues que la profesora estaba tan convencida de que ese era mi camino, que me regaló el tercer nivel, sin más. Me dijo: "Vos venís igual y no lo pagás, pero no podés abandonar ahora, vos no". Es difícil negarse ante alguien que te tiene más confianza que vos misma. Así que seguí, con la responsabilidad agregada del "VOS no podés abandonar". Y el entramado se siguió complicando más y más hasta llegar al quinto nivel (parece que tenía que seguir no más, ya que los siguientes meses mis ingresos me permitieron pagar el resto del curso). En ese entonces, de las diez personas que habíamos empezado, quedábamos solo dos, y el mapa que nos tocaba estudiar, de sencillo no tenía nada, más bien todo lo contrario. Pero ahí estaba yo, leyéndolo, interpretándolo, y sintiéndome bastante segura.

A partir de ese momento, las runas han sido fieles compañeras, tanto que hasta me permiten enojarme con ellas sin abandonarme. Cuando ha sido imperioso obtener una respuesta segura sobre situaciones ajenas a mí, han sido impecablemente claras y rotundas. Cuando necesito una orientación porque las señales se contradicen, también me aclaran el panorama, o me dicen que debo ser paciente y esperar a que la situación aclare sola. Además, su significado es tan claro para mí, que me llegan mensajes a través de ellas en mis meditaciones, y podés verlas combinadas en el mandala que encabeza mi blog y mi página web. Y ahora, con todo el camino recorrido, sacan a la superficie mis partes más oscuras de manera bastante indolora a fin de que pueda sanarlas y transmutarlas, y otras veces las dibujo y coloreo dentro de un mandala con el objentivo de que me aporten tranquilidad o sanación.

Como verás, el asunto de "adivinatorio" no tiene nada, es simplemente una herramienta de apoyo en el camino de descubrir quién soy, verdaderamente, despojada del traje que me confeccioné en esta vida. Y se trata de unificar partes, de reconciliar luz y oscuridad, y ya a esta altura, de qué significa cada una para "mí", independientemente de lo que diga el libro o los apuntes. Después de todo, lo primero que aprendí fue que las runas no se aprenden sino que se recuerdan...

Esta mañana estaba observando cómo mi mente se retorcía intentando reconciliar todos los mensajes y señales recibidos las últimas semanas, enojada y caprichosa porque todo parece contradecirse, sintiendo la tensión en mi cuerpo de querer VER y tener una neblina densa delante de los ojos (ayer hubo mucha neblina en el ambiente, ¿casualidad?). Cuando la sensación fue insoportable, respiré y volví a respirar, y a continuación recordé el proceso que pasé con las runas: mágicamente, las piezas empezaron a encajar nuevamente...