Siento que elegir el nuevo paradigma no ha sido instantáneo
para mí. Desde que supe concientemente que tenía que elegir, he enfrentado una
situación tras otra para confirmar mi elección. Siento que el universo es tan
infinitamente amoroso y respetuoso de mi libre albedrío que no quiere que una
elección tan trascendental sea hecha a la ligera, deprisa o en un momento en el
que no sepa bien lo que estoy eligiendo. Así que para mí, durante el último año
y medio, ha sido una oportunidad tras otra de elegir el viejo o el nuevo
paradigma. Después de haber elegido el nuevo muchísimas veces ya, empiezo a darme cuenta de los cambios radicales que se han producido en mí. ¿Cuánto tiempo más
hasta que todo fluya con facilidad? ¿Cuántas veces más tendré que decir “¡Sí!”
a lo nuevo hasta encarnar la mariposa que sé que soy? No lo sé, y a diferencia
de ayer, realmente no me importa. Ya no me importa porque tras la consciencia
que tengo hoy del respeto y amor infinito que el universo tiene por mí, puedo
estar tranquila de que TODO está bien, TODO es perfecto tal como es. Estoy
sostenida. Estoy cuidada. Soy amada. Soy amor. SOY
¡Hasta la próxima!
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