martes, 10 de diciembre de 2013

Las sombras como generadoras de luz

Reflexionando sobre las sombras, me surgió la siguiente frase: "La sombra necesita luz para existir. La luz no necesita nada más que ser”.  A partir de allí, mi capacidad de visualización la transformó en la siguiente analogía (mi manera favorita de procesar porque involucra a la mente cognitiva de una forma lúdica) que paso a compartir.

Si soy un haz de luz de unos tres centímetros de diámetro y estoy en mi eje, no hago sombra (imagen clara del reloj de sol a las 12 del mediodía). Cuando me corro del centro apenas un centímetro, hago sombra. Si la *miro*, la acepto y la abrazo, mi luz se expandió un centímetro más, y ahora soy un haz de luz no de tres sino de cuatro centímetros de diámetro en eje. En cambio, si al ver la sombra, la niego y le doy la espalda, genero más sombra. Cuando me atrevo a mirarla, aceptarla y abrazarla, la integro y me vuelvo un haz de luz de mayor diámetro.

En el paradigma que estamos dejando atrás, nos dedicábamos a echar luz sobre una parte, generando sombra en otra. Por ejemplo, nos permitíamos ser muy exitosos en una o dos áreas de nuestra vida, pero no en otras; quien aparentemente lo tenía “todo”, lo sufría con culpa o lo justificaba con alguna tragedia o dolor muy profundo. Temíamos abrirnos a brillar en un área adicional porque secretamente intuíamos que eso significaría la pérdida de algún área conquistada.

Con la llegada de la nueva era, el paradigma antiguo ya cumplió su ciclo y abre paso a la etapa de transición al nuevo paradigma. En esta etapa de transición, empiezan a aparecer técnicas y herramientas para tratar con las emociones más densas que provocan mayor desequilibrio, a las que metafóricamente les damos el nombre de “sombras”. De diversas maneras, somos invitados a mirar a las sombras de frente, desarrollar la neutralidad y el no juicio a las emociones y experiencias de vida. Una vez miradas desde una perspectiva más amplia y desde un espacio de neutralidad, el siguiente paso es aceptarlas, para llegar al punto de abrazarlas y amarlas, momento en el que son integradas a la luz y disueltas.

Somos muchos los que estamos transitando esta etapa de aceptación y abrazo a nuestras sombras, y a partir de mi analogía, me resulta un gran giro de percepción interpretar a las sombras como el combustible para ampliar nuestra luz. Sin embargo, surgen los siguientes interrogantes: “¿Hasta cuándo? ¿Qué otra posibilidad hay?”.

Y una respuesta alternativa no tarda en llegar. ¿Es posible ampliar nuestra luz sin necesidad de crear sombra? ¡Claro que sí! Y ya lo estamos haciendo. Cada vez que meditamos, cada vez que creamos a partir de la alegría de nuestra expresión, cada vez que nuestra experiencia de expansión es tal que la ofrecemos al mundo, cada vez que con la sola intención, compartimos nuestra paz interior con quienes estén dispuestos a aceptarla, cada vez que nos negamos a ser parte de las críticas y las denuncias, cada vez que callamos una palabra que no va a sumar, cada vez que “somos el cambio”, cada vez que celebramos genuinamente, cada vez…

¿Y qué tal si a partir de la toma de consciencia de nuestra capacidad expansiva desde la luz, la necesidad de hacer sombra se va diluyendo y desapareciendo en su obsolescencia? Sin juicios, simplemente dejamos de recurrir a ellas como quien deja las rueditas auxiliares de la bici porque aprendió a equilibrarse…

Te invito a sumarte a la expansión voluntaria de la luz, cruzando la luna en bici como E.T.


¡Hasta la próxima!

 *** Si te resuena mi forma particular de interpretación, te invito a recorrer mi blog y a visitar mi nuevo blog en el siguiente enlace https://vitkicarolina.blogspot.com.ar/

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