jueves, 20 de agosto de 2015

El mundo es más lindo porque yo soy en él




“El mundo es más lindo porque yo soy en él”.

Hoy me descubro con la invitación de mi corazón a sentir esta verdad. Sin duda algo muy osado para decir públicamente, pero acepto la invitación y te invito a sentirlo conmigo.

¿Cuántas veces nos hemos impedido considerar, y mucho menos *ver*, nuestro aporte al mundo, simplemente porque el mundo no pareciera verlo y gritarlo a viva voz? ¿De quién necesitamos permiso o aprobación para sabernos que nuestra contribución es valiosa para el mundo en el que vivimos? ¿En qué momento aceptamos que era un acto de soberbia saberse valioso? ¿En qué momento aceptamos que era más importante lo que otra persona opinara de nosotros? ¿En qué momento dejamos de mirarnos a nosotros mismos con esa capacidad que tan naturalmente nos surge al mirar a nuestros hijos, amigos y a los seres que amamos?

Te invito a repetir “el mundo es más lindo porque yo soy en él” como un mantra hasta que empieces a sentirlo. ¿Podés comprometerte con vos a encontrar por lo menos un motivo diario para decirlo? ¿Qué tal pegar la frase en tu escritorio? ¿O escribirla en tu agenda donde la veas seguido?
Si te animás, escribí en los comentarios por qué el mundo es más lindo con tu presencia. De esa manera, todos los que lo leamos vamos a estar felices de compartir el mundo con vos.

¡Hasta el próximo ah0ra!


Vitki Carolina

lunes, 10 de agosto de 2015

Si lo hacés por tus hijos, ¿qué tal hacerlo por vos también?



Hoy te invito a considerar aquellas cosas que hacés amorosa e incondicionalmente por tus hijos, pero que cuando se trata de vos, posponés o te creés incapaz o no merecedora/merecedor del mismo honor.

Vamos a ir de lo más simple a lo que quizá presente un desafío mayor.

Cuidado del cuerpo: Si tu hijo tuviera que tomar dos litros de agua por día para ser totalmente sano y a él le costara hacerlo, ¿no pondrías tu creatividad al máximo para asegurarte de que lo hiciera? Es probable que le compraras una botellita de su color preferido y la pusieras a su alcance.  O tal vez le enviarías un mensajito de texto unas cuantas veces al día invitándolo a tomarse un vasito de agua fresca. Dependiendo de su edad, quizá hasta compusieras una cancioncita graciosa para alentarlo y que tome agua con una sonrisa. Hoy te invito a desarrollar la misma creatividad para asegurarte de que tu cuerpo tenga todo el cuidado que requiere de vos.

Cuidado emocional: Los chicos siempre están aprendiendo algo y enfrentando nuevos desafíos. ¿Qué tipo de palabras solés usar cuando se frustran? ¿Qué paciencia desarrollás cuando, por ejemplo, están aprendiendo a comer o a caminar? ¿Qué tal cuando empiezan a pintar o a escribir? ¿Te diste cuenta de que tu paciencia y capacidad de apoyo y sostén crecen, se expanden y evolucionan con cada velita que se suma a la torta de cumpleaños? Esa capacidad es tuya y te invito a usarla para con tus propios procesos a lo largo del día.

Elogio y amor incondicional: ¿Cuántas veces mirando a tus hijos te maravillás por su belleza? ¿Qué ternura surge espontáneamente al verlos dormir, reír, superarse, intentar cosas nuevas? ¿Cuántas veces les decís “te quiero” o “te amo” por ningún motivo en especial? ¿Qué tan a menudo te encontrás elogiando algo nuevo que intentaron, algo que hicieron diferente, un acto de amistad o de amor que hayas observado? Si te animás, te invito a considerar extender esa actitud para con vos mism@. Cuando vayas al baño, detenete un momento frente al espejo y decite algo lindo. Cuando te descubras dándole amor y elogios a tus hijos, asegúrate de elogiarte y hacer algo amoroso por vos a continuación.

Te invito a que pruebes alguna de estas ideas por una semana y veas cómo la expresión de tu rostro se suaviza y todo tu mundo empieza a transformarse.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 5 de agosto de 2015

Meditación masiva, ¿sí o no?

Cómo aprovechar el debate para afirmar y expandir la expresión de la propia esencia




Con la mayor atención y receptividad a los números de ciertas fechas llegan invitaciones a encontrarnos en forma masiva con una determinada intención. Si bien hace unos años esto era recibido con una aceptación ciega, hoy la consciencia expandida da lugar a cuestionarlo todo, incluso las meditaciones y encuentros masivos, independientemente de la intención con la que sean convocados.

Al respecto, me siento movida a extender mi perspectiva actual a modo de invitación a ir más allá del debate para adentrarnos aún más en la afirmación de nuestra esencia.

En primera instancia, considero que las fechas con repeticiones numéricas son una forma simpática más de congregarnos con seres afines al igual que lo hacemos en ciertos "días de" -el amigo, la madre, el niño, la pachamama, etc.

En segunda instancia, coincido con que "meditar a favor de algo" como contrapartida a estar "en contra de algo", por ejemplo meditar por la paz porque nos molesta, nos duele, o nos aterra la guerra, es una forma más de afirmar la dualidad, y quienes aún estén llamados a explorar la dualidad, que sigan su camino. Sin embargo, son aquellos a los que el debate empezó a molestar o resonar los que tienen la oportunidad de ir más allá.

Para quienes el "mejor no meditemos masivamente porque la energía será utilizada por seres más poderosos que nosotros en su favor y en nuestra contra" los invito a hacerse las siguientes preguntas y todas las que éstas les disparen: ¿En serio? Si tenemos tanto poder en forma masiva, ¿no podemos acaso elegir concientemente no entregarla a otros más poderosos? ¿Cuántas veces asentí con la frase "somos uno"? ¿Realmente hay 'un otro más poderoso'? Si el poder conjunto es tan grande y hubiera un otro, ¿no le convendría a ese otro usar cualquier medio disponible para evitar que tales encuentros se realicen? ¿No sería acaso la información de que esa energía se volverá en contra una forma genial de evitar que el encuentro se realice? ¿Qué me moviliza a sumarme a una meditación? ¿Qué me moviliza a no sumarme? ¿Cuál de las opciones me resulta más liviana y expansiva? ¿Tengo el poder de elegir libremente, libre de miedos y libre de obligación? ¿Qué otras preguntas puedo hacerme para lograr mayor claridad en mi elección? ¿Dónde reside mi verdadero poder? ¿Quién le teme? ¿Quién se beneficia? ¿Qué carga tiene la palabra "poder" en mi sistema? ¿Cómo puedo neutralizar esa carga para lograr mayor claridad interna?

En lo personal, hace tiempo que no me llegan invitaciones a meditaciones masivas "a favor de algo", sino invitaciones a reunirnos para canalizar juntos energías de frecuencias más altas, ser canales de nuestra propia divinidad para que más de nuestra divinidad se exprese a través de nuestro ser humano. Según lo entiendo en este momento, me abro a esa energía -que soy yo misma- para recibirla. Qué hago con ella depende exclusivamente de mí. Nos reunimos seres afines con la intención de canalizar altas frecuencias de luz y amor para que sean expresadas en el mundo, celebrando la oportunidad de hacerlo juntos y disfrutar de nuestras creaciones y expresiones personalísimas. Se trata de oportunidades de activar capacidades latentes en nuestro interior, como cuando un bebé va activando la capacidad de sus piernas para gatear, pararse y correr. Cuando un bebé empieza a pararse, se vale de cuanto mueble y persona esté disponible para ayudarlo en su propósito de explorar sus capacidades innatas. De la misma manera, aprovecho cuanta oportunidad resuena en mi corazón para explorar mis capacidades más allá de lo conocido, y la verdad es que descubrirlo con almas que resuenan y vibran con el entusiasmo que impulsa el descubrimiento no tiene precio...

Hasta la próxima....!

Vitki Carolina Iglesias
http://awakeninginenglish.com