lunes, 10 de agosto de 2015

Si lo hacés por tus hijos, ¿qué tal hacerlo por vos también?



Hoy te invito a considerar aquellas cosas que hacés amorosa e incondicionalmente por tus hijos, pero que cuando se trata de vos, posponés o te creés incapaz o no merecedora/merecedor del mismo honor.

Vamos a ir de lo más simple a lo que quizá presente un desafío mayor.

Cuidado del cuerpo: Si tu hijo tuviera que tomar dos litros de agua por día para ser totalmente sano y a él le costara hacerlo, ¿no pondrías tu creatividad al máximo para asegurarte de que lo hiciera? Es probable que le compraras una botellita de su color preferido y la pusieras a su alcance.  O tal vez le enviarías un mensajito de texto unas cuantas veces al día invitándolo a tomarse un vasito de agua fresca. Dependiendo de su edad, quizá hasta compusieras una cancioncita graciosa para alentarlo y que tome agua con una sonrisa. Hoy te invito a desarrollar la misma creatividad para asegurarte de que tu cuerpo tenga todo el cuidado que requiere de vos.

Cuidado emocional: Los chicos siempre están aprendiendo algo y enfrentando nuevos desafíos. ¿Qué tipo de palabras solés usar cuando se frustran? ¿Qué paciencia desarrollás cuando, por ejemplo, están aprendiendo a comer o a caminar? ¿Qué tal cuando empiezan a pintar o a escribir? ¿Te diste cuenta de que tu paciencia y capacidad de apoyo y sostén crecen, se expanden y evolucionan con cada velita que se suma a la torta de cumpleaños? Esa capacidad es tuya y te invito a usarla para con tus propios procesos a lo largo del día.

Elogio y amor incondicional: ¿Cuántas veces mirando a tus hijos te maravillás por su belleza? ¿Qué ternura surge espontáneamente al verlos dormir, reír, superarse, intentar cosas nuevas? ¿Cuántas veces les decís “te quiero” o “te amo” por ningún motivo en especial? ¿Qué tan a menudo te encontrás elogiando algo nuevo que intentaron, algo que hicieron diferente, un acto de amistad o de amor que hayas observado? Si te animás, te invito a considerar extender esa actitud para con vos mism@. Cuando vayas al baño, detenete un momento frente al espejo y decite algo lindo. Cuando te descubras dándole amor y elogios a tus hijos, asegúrate de elogiarte y hacer algo amoroso por vos a continuación.

Te invito a que pruebes alguna de estas ideas por una semana y veas cómo la expresión de tu rostro se suaviza y todo tu mundo empieza a transformarse.

¡Hasta la próxima!

No hay comentarios:

Publicar un comentario