Hoy te invito a considerar aquellas cosas que hacés amorosa
e incondicionalmente por tus hijos, pero que cuando se trata de vos, posponés o
te creés incapaz o no merecedora/merecedor del mismo honor.
Vamos a ir de lo más simple a lo que quizá presente un
desafío mayor.
Cuidado del cuerpo: Si tu hijo
tuviera que tomar dos litros de agua por día para ser totalmente sano y a él le
costara hacerlo, ¿no pondrías tu creatividad al máximo para asegurarte de que
lo hiciera? Es probable que le compraras una botellita de su color preferido y
la pusieras a su alcance. O tal vez le
enviarías un mensajito de texto unas cuantas veces al día invitándolo a tomarse
un vasito de agua fresca. Dependiendo de su edad, quizá hasta compusieras una
cancioncita graciosa para alentarlo y que tome agua con una sonrisa. Hoy te
invito a desarrollar la misma creatividad para asegurarte de que tu cuerpo
tenga todo el cuidado que requiere de vos.
Cuidado emocional: Los chicos siempre
están aprendiendo algo y enfrentando nuevos desafíos. ¿Qué tipo de palabras
solés usar cuando se frustran? ¿Qué paciencia desarrollás cuando, por ejemplo,
están aprendiendo a comer o a caminar? ¿Qué tal cuando empiezan a pintar o a
escribir? ¿Te diste cuenta de que tu paciencia y capacidad de apoyo y sostén
crecen, se expanden y evolucionan con cada velita que se suma a la torta de
cumpleaños? Esa capacidad es tuya y te invito a usarla para con tus propios
procesos a lo largo del día.
Elogio y amor incondicional:
¿Cuántas veces mirando a tus hijos te maravillás por su belleza? ¿Qué ternura
surge espontáneamente al verlos dormir, reír, superarse, intentar cosas nuevas?
¿Cuántas veces les decís “te quiero” o “te amo” por ningún motivo en especial?
¿Qué tan a menudo te encontrás elogiando algo nuevo que intentaron, algo que
hicieron diferente, un acto de amistad o de amor que hayas observado? Si te
animás, te invito a considerar extender esa actitud para con vos mism@. Cuando
vayas al baño, detenete un momento frente al espejo y decite algo lindo. Cuando
te descubras dándole amor y elogios a tus hijos, asegúrate de elogiarte y hacer
algo amoroso por vos a continuación.
Te invito a que pruebes alguna de estas ideas por una semana
y veas cómo la expresión de tu rostro se suaviza y todo tu mundo empieza a
transformarse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario