
En mi incesante búsqueda de interpretar lo invisible y hacerlo
tangible y claramente visible, he descubierto tres tipos de vibración bien
distinguidos que podríamos relacionar con tres tipos de fiestas conocidos por
todos: la fiesta "A la Canasta", la fiesta Temática, y la fiesta que es una
Expresión del Anfitrión.
Las fiestas que son una expresión del Anfitrión son las
típicas de casamiento o 15 años, en las que el anfitrión arma la fiesta que más
le gusta y le divierte, e invita a sus amigos a compartir esa expresión. Este
tipo de vibración es también la de un recital o un espectáculo determinado: se
ofrece algo bien distinguido para que los invitados y el público disfruten de
esa expresión que se ofrece "como es". En estas fiestas, los invitados y el público contribuyen con su presencia y energía dentro de un formato bastante regulado, con muy limitada
expresión libre y creativa de su parte. Visto desde alguien que vive creando, este tipo de
situaciones son como un recreo o una vacación que invitan a relajarse y
disfrutar de la creación de otros.
Las fiestas temáticas son un poco más abiertas a la expresión
creativa de los invitados, que deben expresarse dentro de un determinado marco.
A veces el tema solo pasa por lo que va a servirse, otras veces la temática
tiene que ver con la vestimenta, existen los temas por culturas o países que
incluyen comidas, bebidas, vestimentas, decoración y tipo de música. Este tipo
de vibración se ve plasmado en instituciones, empresas y organismos que
declaran su tema y su visión e invitan a que personas de igual sentir se sumen
y se expresen creativamente dentro de la visión y las pautas establecidas por
sus creadores. Este tipo de vibración, dependiendo de la flexibilidad y
naturaleza de la visión y sus pautas, puede albergar y nuclear ”salones” donde
se desarrollen actividades con la vibración de un anfitrión, y “salones” con la
modalidad a la Canasta. Sin embargo, en este tipo de ambientes, la vibración
suele ser muy confusa en los espacios comunes.
Las fiestas A la Canasta son totalmente abiertas a la
expresión creativa tanto del anfitrión como de sus invitados. El anfitrión pone
la mesa, y todo lo que sus invitados lleven será bienvenido y servido en esa
mesa. Lo que cada uno pone en su plato responde a las preferencias
particulares, pero nada es juzgado ni rechazado, a todo se le hace un lugar. De
la misma manera, la música, los juegos, actividades y vestimentas pueden ser A la
Canasta: todo es bienvenido y tiene su espacio de expresión. En este tipo de
fiestas, el anfitrión requiere del aporte de sus invitados para armar la
fiesta, ya que sin ellos y sus aportes, no hay elementos para la libre
expresión de todos. Este tipo de vibración suele ser muy clara en determinados
talleres, donde todas las expresiones son bienvenidas y tenidas en cuenta. En
estos casos, suele ser tarea del anfitrión obrar su magia para saber cuál es el
lugar y momento más indicado para cada talento aportado. Esta vibración es la
que tienen los “maestros de alma”, que consideran e incluyen las expresiones y
talentos de todos sus alumnos. Esta es la vibración de la Conciencia: Acepta todo y
no juzga nada. Es la vibración de nuestro planeta: todo queda incluido, incluso
la vibración que da lugar a los otros tipos de fiesta!
En esta experiencia humana, es claro que estos tres tipos de
vibraciones coexisten, se apoyan y se complementan; sin embargo, a mí me
resulta fundamental saber con qué tipo de vibración voy a crear determinado
proyecto y qué tipo de vibración predomina en los proyectos, eventos y situaciones
a los que soy invitada. Solo así me aseguro de estar en un ambiente alineado con mi esencia, y me permito considerar si quiero participar o no cuando
la vibración es un matete confuso de las tres. Cuando esto sucede, me expongo a ser
rechazada, agredida o juzgada en el momento menos pensado, y estar atenta a
cada segundo me deja agotada.
Si asisto a un espectáculo, disfruto de lo que el artista
preparó para mostrarme. Otras veces, una fiesta temática puede ser muy
atractiva si el tema me interesa, siempre y cuando verifique que la vibración
sea coherente con la propuesta. ¿Es una fiesta temática libre, donde todo lo
que esté enmarcado en el tema vale, o hay reglas y expectativas en letra chica?
Considerando los eventos que propongo, hay un mínimo
porcentaje de vibración temática para la convocatoria; sin embargo, aunque en
apariencia sean de expresión personal, lo que digo es atendiendo a las energías
de todos los presentes; energéticamente es totalmente A la Canasta, y mi arte
está en cómo presentar la mesa.
Esta distinción me ha impulsado a desarrollar herramientas para que la evaluación de la
vibración preponderante en cada situación sea claramente perceptible. Por el
momento, el haber podido distinguir estos tres tipos de vibraciones y haberles
encontrado una analogía clara ya es un paso que vale la pena celebrar, A la
Canasta, claro!
Vitki Carolina Iglesias
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