domingo, 12 de junio de 2016

La huella personal de nuestra resonancia vibratoria



Empiezo a sentir más y más que nuestro camino de volvernos conscientes de quiénes somos verdaderamente y cómo operamos como consciencia de AmorLuz encarnada en forma humana es tan único y personal como nuestra huella digital. Durante mucho tiempo, los que venimos caminando y explorando el camino espiritual y la anatomía de lo que se ha llamado el proceso de "ascensión" o "despertar" nos hemos encontrado y hemos compartido una vasta cantidad de herramientas y formas de manejarnos esperando encontrar la fórmula perfecta, la más fácil, la más suave, la que "funcione". Sin embargo, para muchos de nosotros -¿para la mayoría? ¿para todos?-- aunque nos hemos acercado a nuestro núcleo y nos hemos conectado con nuestra esencia en varias ocasiones, nada parece haber "funcionado" realmente, y con eso me refiero a que nuestras vidas en el planeta Tierra no se han vuelto más fáciles ni más tolerables en una forma tangible.
Así es que, en vistas de ello y tras otra crisis profunda (y curiosamente, las crisis parecen ser cada vez más profundas y dolorosas a medida que mi capacidad de suavizar, contener y amarme incondicionalmente se ha expandido notablemente, pero me ocuparé de eso en otra publicación), hago lo único que me queda por hacer: ir hacia mi interior más profundamente todavía, recapitular lo que SÍ SÉ, respirar profundamente, y seguir viviendo un AHORA por vez –no porque sea sabio, sino porque no hay alternativa.
Cuando me recupero un poco, elijo aceptar que parece haber fórmulas, prácticas y herramientas que sí les funcionan a algunas personas, pero a ser sincera conmigo misma, no funcionan para mí, y a esta altura, no hace falta que pruebe ninguna otra cosa que se me ofrezca desde afuera para saber que tampoco funcionará. Veo prácticas, programas y herramientas espirituales y de consciencia que se ofrecen y se publicitan con la promesa de ser “la pieza” que estabas buscando, y debo admitir que tocan una parte mía de mucho enojo, que se presenta con esplendorosa fealdad. Así que apago y cierro todo eso, y simplemente respiro profundamente. “La respuesta está adentro”, escucho. Pero entonces, qué es este impulso a compartir? ¿Qué es este impulso a enseñar y guiar? ¿Qué es este impulso a conectar profundamente con otro ser humano? ¿Qué podría tener yo para compartir o enseñar que realmente haga una diferencia?
Pasan algunos días de silencio.
Y luego, una pregunta. ¿Y si estamos intentando decirnos algo análogo a las tecnologías que hemos creado? ¿Y si distintos seres humanos tenemos distintos sistemas operativos? ¿Y si hubiera al menos cientos de sistemas operativos diferentes? ¿Y si algunos de esos sistemas operativos compartieran aplicaciones y realizaran tareas diferentes, pero hubiera un asunto de compatibilidad de base? Ya sabemos que incluso si en una tienda podemos encontrar dos smartphones exactamente iguales, en cuanto alguien compra uno, no vamos a encontrar dos que tengan las mismas aplicaciones descargadas, la misma música, imágenes, estuche y demás: cada dispositivo se vuelve único. Entonces, ¿qué tal si nuestra forma de estar en la Tierra fuera similar?
Si ese fuera el caso, primero tendríamos que reconocer cuál es nuestro sistema operativo, es decir, cuál ES y cómo se SIENTE nuestra huella vibratoria de base. En mi caso, tuve que probar, explorar, aprender y descartar muchas hasta encontrar la huella vibratoria y energética que siento como mi HOGAR, y siento que acabo de encontrarla (y curiosamente, fue la primera que exploré en este proceso de evolución consciente). Y ahora me encuentro en una especie de útero interno plantado en el útero de la Tierra, totalmente conectada con mi naturaleza encarnada, totalmente conectada con la Fuente de AmorLuz de la que siento soy una extensión, lleno de lo que he llegado a reconocer como mi vibración personal –es decir, mi sistema operativo—estando en su presencia, explorándola, reconociendo sus funciones y capacidades, sintiendo cómo me gustaría personalizarla, cómo mi creatividad cobrará vida con mi propio ser. Mientras todo esto sucede, presiento que en algún momento no solo sentiré el impulso de expresarla, sino que la expresión única de mi huella vibratoria saldrá a la luz en forma orgánica e imparable.

Ahora me queda claro que intentar expresar mi huella vibratoria personal antes de que este proceso de exploración y descubrimiento finalice o al menos esté bastante avanzado no tiene mucho sentido. Sin embargo, desde mi laboratorio de exploración, me siento llamada a compartir esta parte de mi proceso porque presiento que no estoy sola, sé que muchos de nosotros estamos inmersos en nuestra propia matriz, viviendo momento a momento la versión desconocida, incierta y aún no manifestada de nosotros mismos. Lo único que nos hace continuar es lo único que es cierto y verdadero, esa esencia de Ser que no puede definirse...


Vitki Carolina – Junio 2016

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