martes, 7 de mayo de 2013

Atrapada entre aceptarlo todo y dejarlo ir…




If you get caught between the Moon and New York City,
the best that you can do is fall in love…
Christopher Cross

Recientemente advertí un conflicto interno que me ha tenido un tanto estancada, y como de costumbre, cuando algo irrumpe en la consciencia, es el momento perfecto para profundizar. Y lo hago.

Por un lado, mi corazón ha sentido total resonancia con el concepto de aceptar todo: toda energía, todo pensamiento, todas mis facetas, todas las facetas de “los demás”, toda emoción, todo sentimiento; en resumen, *todo*. Y eso es lo que he venido haciendo. Por ejemplo, la primera vez que permití al enojo ser y correr libre por mi cuerpo, simplemente aceptándolo sin reaccionar ni resistirlo, sentí su corriente acelerada y su potencia, e incluso lo celebré. Cada vez que el reflejo en el espejo desencadena pensamientos de desvaloración, simplemente me quedo ahí, reconociendo el triunfo de poder hacerles lugar y aceptar la parte de mí que compró la ilusión de esta realidad como la verdad, sin juzgarme –ni a mí ni a nadie más—por eso. En la práctica, esta herramienta me ha resultado muy útil.

Por otra parte, también he recibido reiterados impulsos y mensajes para “soltar”. Debido a que me he dado cuenta de las maneras en las que “me aferro”, las cuales mi cuerpo refleja a la perfección, sé que soltar es ciertamente otra parte del proceso de ascensión que requiere valentía. Sin embargo, esta parte  me ha resultado la más difícil porque hay cosas que no logro soltar, y a la vez porque, en algún punto, soltar es un término tan abstracto para mí que necesito una analogía que me ayude.

Si examino estos dos procesos juntos, empiezo a ver por qué soltar me ha resultado difícil hasta ahora: si estoy trabajando en la aceptación de todo, ¿soltar no sería lo contrario a aceptar y abrazar? En algún rincón interno, la respuesta parecía ser un “sí” definitivo. Entonces, si ambos procesos me resuenan y siento que transitarlos es imperativo para ascender a dimensiones más allá de la 3D, ¿qué otra lectura o interpretación de la aparente paradoja puedo hacer? ¿Qué otra posibilidad hay? ¿Qué es lo que no estoy viendo?

Elijo empezar con la parte de “soltar” simplemente porque mis runas y todos los indicios parecen apuntar en esa dirección. ¿Y si lo que necesito soltar no es algo malo, equivocado, maléfico ni nada que se le parezca? ¿Y si soltar no nace de ningún tipo de juicio de valor? ¿Y si soltar nace de la *gratitud*? Ya me gusta por dónde va esto… ¿Y si las cosas que estoy lista para soltar son como objetos que he superado con la edad? Si pienso en pañales, bebés y niños, un pañal es algo de muchísima utilidad para los bebés hasta cierto punto. Después de que un pequeño aprende a ir al baño, seguir usando pañales deja de ser útil y pasaría a ser una molestia y a interferir con sus movimientos. Pero sería ridículo juzgar a los pañales, ¿verdad? El niño (y la mamá!) puede simplemente estar agradecido de que existieron mientras los necesitó, y luego dejarlos. ¡Ah! ¡Me encanta esta analogía! Y también sirve para no juzgar a otros que todavía usan pañales. Si una amiga aún se aferra a algo que yo ya he soltado, no es asunto mío juzgarla ni aconsejarla; sé que lo dejará cuando esté lista. De la misma manera, si mi amiga ha soltado algo a lo que yo todavía me aferro, no hace falta juzgarme tampoco.

Entiendo que a esta altura, no solo tengo arrumbados pañales en el armario sino también chupetes, sonajeros, ositos de peluche, baberos y quién sabe cuántas cosas más, y es hora de hacer lugar para lo nuevo. Esta vez puedo mirar todos los objetos energéticos que ya no me sirven, agradecerles lo útiles que me fueron, amarlos por lo que son, y dejarlos ir, confiando en que todas esas energías encontrarán libremente su camino.

Así es que hoy, inspirada en una canción ochentosa de mi tierna juventud, si alguna vez quedo atrapada entre aceptar una energía y dejarla ir, lo mejor que puedo hacer es amarla y despedirla con un beso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario