“El mundo es más lindo porque yo soy en él”.
Hoy me descubro con la invitación de mi corazón a sentir
esta verdad. Sin duda algo muy osado para decir públicamente, pero acepto la
invitación y te invito a sentirlo conmigo.
¿Cuántas veces nos hemos impedido
considerar, y mucho menos *ver*, nuestro aporte al mundo, simplemente porque el
mundo no pareciera verlo y gritarlo a viva voz? ¿De quién necesitamos permiso o
aprobación para sabernos que nuestra contribución es valiosa para el mundo en el que vivimos? ¿En qué
momento aceptamos que era un acto de soberbia saberse valioso? ¿En qué momento
aceptamos que era más importante lo que otra persona opinara de nosotros? ¿En
qué momento dejamos de mirarnos a nosotros mismos con esa capacidad que tan
naturalmente nos surge al mirar a nuestros hijos, amigos y a los seres que
amamos?
Te invito a repetir “el mundo es
más lindo porque yo soy en él” como un mantra hasta que empieces a sentirlo.
¿Podés comprometerte con vos a encontrar por lo menos un motivo diario para
decirlo? ¿Qué tal pegar la frase en tu escritorio? ¿O escribirla en tu agenda
donde la veas seguido?
Si te animás, escribí en los
comentarios por qué el mundo es más lindo con tu presencia. De esa manera,
todos los que lo leamos vamos a estar felices de compartir el mundo con vos.
¡Hasta el próximo ah0ra!
Vitki Carolina

Doy el primer paso: "El mundo es más lindo porque yo soy en él". Hoy lo siento así porque soy capaz de hacer sentir mejor consigo misma a una persona con una simple charla, incluso si esa persona soy yo. :)
ResponderEliminar