Reflexiones de un alma que despierta a la luz de la conciencia.
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martes, 13 de enero de 2015
Cierre de la apertura temporal
Perspectiva de lo que el cierre de la apertura temporal significa para mí aquí y ahora, a partir de la pregunta del video de "Unkido en casa" del 3 de enero de 2015.
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runas,
runas en la ciudad,
Vitki Carolina
jueves, 11 de septiembre de 2014
Mi más amada maestra: Mi hija
“Los hijos son nuestros maestros” reza un proverbio popular,
y compruebo su veracidad día a día.
Mi hija me enseña con su risa y
su inocencia, sí, claro, y con sus comentarios insólitos y creativos también.
Pero además, mi hija me enseña mucho cuando no entiende las reglas arbitrarias
de una realidad distorsionada, cuando cuestiona esas cosas que nunca se me
ocurrieron cuestionar.
Mi hija me enseña sobre paciencia
con cada uno de sus berrinches y sobre la importancia de mi presencia con cada día
de “mamitis” disfrazado de dolor de panza. Mi hija me enseña sobre mi capacidad
de amor incondicional cuando compruebo que no hay nada que ella haga o deje de
hacer que impida que mi amor por ella se expanda cada día, con cada amanecer,
independientemente de si va acompañado por una sonrisa o un sueño malhumorado.
Mi hija me enseña cuáles son los verdaderos valores de mi esencia, mi
compromiso con la verdad y mi rol como guía de turismo en un mundo que mucho
tiene de disparatado. Me permite ser vulnerable, sensible y pasional. Mi hija
me enseña sobre mi capacidad de recibir, sobre todo cuando en un “mal día” ella
me ofrece un comentario que me invita a reír y respirar aliviada. Con ella aprendo sobre mi
creatividad, cuando ante una situación aparentemente dramática, me surge un
personaje o un juego capaz de transformar el momento en un instante.
Mi hija me enseñó a reconciliarme
con mi niña interior y con cada una de las partes que me habitan. Gracias a
ella, mi niña interior está libre y puede expresarse a diario, con el
agradecido permiso que nos da hacer locuras cuando vamos acompañados de un niño
(¿de qué otra manera podría cantar impunemente en el colectivo, gritar como
loca cuando sopla un viento fuerte, o jugar y reír en una sala de espera?).
Mi hija me enseña sobre mí desde
el preciso momento de su concepción y elijo ser consciente de cada una de las
lecciones, en especial de aquellas que nadie me enseñó a ver.
¡GRACIAS, hijita hermosa, por
elegirme como compañera en esta aventura! Con una lágrima de emoción y una
sonrisa que me llega a las orejas, te digo un “te amo” más y espero ansiosa el
próximo momento que nos encuentre juntas.
sábado, 1 de marzo de 2014
Carta de amor al dinero
Energía del Dinero:
Te amo mucho. Te amo por tu
infinita capacidad de generar infinitas posibilidades y oportunidades.
Te amo por tu infinita capacidad de reunir a la gente. Te amo por tu infinita capacidad
de permitir encuentros de familias y amigos. Te amo por tu capacidad de
permitir descubrimientos y exploraciones. Te amo por tu capacidad de permitir
que la alegría y la diversión se expandan. Te amo por tu capacidad para
permitir más y más belleza en la vida. Te amo por tu capacidad de respaldar más
y más fantásticas formas de ser y de disfrutar de nuestra Madre Tierra. Te amo
por tu capacidad de acortar distancias.
Ahora puedo sentir la sacralidad de tu
naturaleza. Ahora puedo darme cuenta de la suave fluidez de tu esencia. Mis 60
trillones de células, telómeros y yo queremos ser tus amigas, jugar más de
cerca con vos, y unir nuestras capacidades y talentos expansivos para el mayor
beneficio de todos. Estoy empezando a recordar mi propia capacidad infinita, y
el hecho de que pueda verla en ti es prueba de ello.
Bendigo todos los
instrumentos de tu energía en mi poder y todos aquellos con los que yo y ellos
entremos en contacto. Gracias por aceptar esta nueva forma de relacionarnos.
Te
honro y te amo. ¡Brindo por nosotras!
Carolina
A partir de
esta nueva consciencia, ¿qué más es posible?
martes, 10 de diciembre de 2013
Las sombras como generadoras de luz
Reflexionando sobre las
sombras, me surgió la siguiente frase: "La sombra necesita luz para existir. La luz
no necesita nada más que ser”. A partir
de allí, mi capacidad de visualización la transformó en la siguiente analogía
(mi manera favorita de procesar porque involucra a la mente cognitiva de una
forma lúdica) que paso a compartir.
Si soy un haz de luz de unos tres
centímetros de diámetro y estoy en mi eje, no hago sombra (imagen clara del reloj de sol
a las 12 del mediodía). Cuando me corro del centro apenas un centímetro, hago
sombra. Si la *miro*, la acepto y la abrazo, mi luz se expandió un centímetro más, y
ahora soy un haz de luz no de tres sino de cuatro centímetros de diámetro en
eje. En cambio, si al ver la sombra, la niego y le doy la espalda, genero más sombra.
Cuando me atrevo a mirarla, aceptarla y abrazarla, la integro y me vuelvo un
haz de luz de mayor diámetro.
En el paradigma que estamos
dejando atrás, nos dedicábamos a echar luz sobre una parte, generando sombra en
otra. Por ejemplo, nos permitíamos ser muy exitosos en una o dos áreas de
nuestra vida, pero no en otras; quien aparentemente lo tenía “todo”, lo sufría
con culpa o lo justificaba con alguna tragedia o dolor muy profundo. Temíamos
abrirnos a brillar en un área adicional porque secretamente intuíamos que eso
significaría la pérdida de algún área conquistada.
Con la llegada de la nueva era,
el paradigma antiguo ya cumplió su ciclo y abre paso a la etapa de transición
al nuevo paradigma. En esta etapa de transición, empiezan a aparecer técnicas y
herramientas para tratar con las emociones más densas que provocan mayor
desequilibrio, a las que metafóricamente les damos el nombre de “sombras”. De
diversas maneras, somos invitados a mirar a las sombras de frente, desarrollar
la neutralidad y el no juicio a las emociones y experiencias de vida. Una vez
miradas desde una perspectiva más amplia y desde un espacio de neutralidad, el
siguiente paso es aceptarlas, para llegar al punto de abrazarlas y amarlas,
momento en el que son integradas a la luz y disueltas.
Somos muchos los que estamos
transitando esta etapa de aceptación y abrazo a nuestras sombras, y a partir de
mi analogía, me resulta un gran giro de percepción interpretar a las sombras
como el combustible para ampliar nuestra luz. Sin embargo, surgen los
siguientes interrogantes: “¿Hasta cuándo? ¿Qué otra posibilidad hay?”.
Y una respuesta alternativa no
tarda en llegar. ¿Es posible ampliar nuestra luz sin necesidad de crear sombra?
¡Claro que sí! Y ya lo estamos haciendo. Cada vez que meditamos, cada vez que
creamos a partir de la alegría de nuestra expresión, cada vez que nuestra
experiencia de expansión es tal que la ofrecemos al mundo, cada vez que con la
sola intención, compartimos nuestra paz interior con quienes estén dispuestos a
aceptarla, cada vez que nos negamos a ser parte de las críticas y las
denuncias, cada vez que callamos una palabra que no va a sumar, cada vez que “somos
el cambio”, cada vez que celebramos genuinamente, cada vez…
¿Y qué tal si a partir de la toma
de consciencia de nuestra capacidad expansiva desde la luz, la necesidad de
hacer sombra se va diluyendo y desapareciendo en su obsolescencia? Sin juicios,
simplemente dejamos de recurrir a ellas como quien deja las rueditas auxiliares
de la bici porque aprendió a equilibrarse…
Te invito a sumarte a la expansión voluntaria de la luz, cruzando
la luna en bici como E.T.
¡Hasta la próxima!
*** Si te resuena mi forma particular de interpretación, te invito a recorrer mi blog y a visitar mi nuevo blog en el siguiente enlace https://vitkicarolina.blogspot.com.ar/
jueves, 10 de octubre de 2013
La Duda, mi nueva amiga
La Duda irrumpe, y hoy, en lugar de permitir que me
confunda, me doy cuenta de que tengo otra alternativa. ¿Y si decidiera darle la bienvenida a la
Duda, recibirla con los brazos abiertos en lugar de dejar que me empantane?
Veamos. Cuando algo resuena como "no", es simplemente "no";
y cuando algo resuena como "sí", es simplemente "sí", sin
cuestionamiento ni juicio. "¿Lo vas a llamar?" "No, voy a
mandarle un mail esta noche". Transparente. Sin rodeos. Sin embargo, la
Duda nos ofrece alternativas, y de cara a la elección, tememos equivocarnos,
¿verdad? ¿Y si no hubiera elecciones acertadas o desacertadas?
¿Qué tal si antes de encarnar, nuestra alma dispuso un
cierto número de puertas para que abramos y crucemos? En ese escenario, el universo
se va a asegurar de que lleguemos al mayor número posible de puertas en esta
vida, y aquellas que no lleguemos a cruzar serán asignadas para la próxima vez.
Digamos que la puerta número uno aparece fácilmente, es la familia en la cual
nacemos. La puerta número dos podría ser la escuela a la que asistimos, también
fácil de encontrar porque no solemos elegir escuela para nosotros. Y luego la
puerta número tres podría ser nuestro primer amor, también imposible evitarla.
Sin embargo, a medida que vamos creciendo, algunas puertas no se ven ni se
encuentran tan fácilmente, ir de una a la otra requiere algún tipo de
aprendizaje en el "camino de ladrillo amarillo". Así que a medida que
caminamos, se nos cruzan personajes con el solo propósito de acercarnos a la
siguiente puerta. Cuando hay una sola forma de llegar, no hay duda ni titubeos,
salvo quizá la decisión de continuar, descansar un rato o rendirnos, pero
aparte de eso, el camino está marcado. Ahora digamos que llegamos a una
intersección, una bifurcación. Inmersos en la dualidad, creemos que solo una
opción nos lleva a la felicidad, mientras que todas las demás nos condenarán.
¿Qué tal si no fuera así, en absoluto? ¿Qué tal si la bifurcación es nuestro
Ser Superior diciéndonos: "Cualquiera de estos caminos te llevarán a la
siguiente puerta, la única diferencia está en el trayecto. Podés tomar el
trayecto doloroso y solitario; podés tomar el que está lleno de enojo y quejas;
podés tomar el trayecto fácil lleno de color y alegría; podés elegir caminarlo solo;
podés llamar a un guía; podés ir con un compañero; podés elegir un maestro...
Hasta incluso podés encontrar la forma de cambiar de trayecto en cualquier
momento que gustes. Podés elegir. Sinceramente no me importa cómo llegues a la
próxima puerta, porque cualquier sendero que escojas te llevará allí"?.
Por lo tanto, a la luz de esta verdad (la llamo
"verdad" porque esta línea resuena ciento por ciento conmigo), ¡la
duda es una oportunidad maravillosa! Y con múltiples opciones a mis pies,
todavía tengo una alternativa más: Puedo jugar y elegir con los ojos vendados o
puedo elegir conscientemente haciendo preguntas hasta descubrir qué resuena más
conmigo. Mis preguntas típicas serían: "¿Por qué me peleo tanto con la
opción X? ¿A qué estoy resistiéndome? ¿Qué opción es la más fácil y alegre?
¿Qué opción será la más expansiva? ¿Qué opción me traerá las reflexiones más
ricas? ¿Cuál es la más divertida? ¿Qué otras preguntas puedo hacer para elegir
el sendero más agradable?"
Y así, con el simple arrojo de recibir con gusto a la Duda y
jugar con ella, ya estoy siendo divertida, juguetona y alegre, permitiendo que
el sendero alineado con esa vibración se ilumine solo. ¿Y si todo lo que
llamamos "realidad" puede ser un juego divertido? ¿Y si pudiéramos
convertir en amigos a todos nuestros demonios? ¿Y si, como la Duda, lo único
que piden cuando se presentan es alguien con quién jugar?
Esta reflexión surgió hace unos días cuando me debatía entre
dos opciones, y como jugar a expandir la consciencia ya es un juego cada vez
más divertido, surgió la alternativa. Luego de celebrarla la puse
inmediatamente en práctica, y ¿sabés una cosa? Funcionó mágicamente. Una de las
dos opciones se presentó como la más luminosa, y supe claramente que la otra no
era “mala” ni “equivocada”, solo alargaría un poco el sendero y lo haría un
poco más pesado y solitario. Y fue entonces que así como llegó, mi amiga la
Duda se fue, contenta de haber jugado después de mucho tiempo, en busca de otra
alma con quien jugar.
¡Hasta la próxima!
sábado, 3 de agosto de 2013
Tu verdad, Mi verdad – De qué manera esto tiene sentido para mí hoy
Casi tres años atrás decidí que
era hora de saber qué era VERDAD para mí, quién era yo realmente, sin importar
qué era verdad para el mundo y la gente a mi alrededor y sin importar lo que el
mundo y la gente que me rodeaba decía que debía ser verdad para mí. Fue mucho
más fuerte que una decisión, fue determinación pura, se convirtió en lo más
importante del mundo.
Lo primero que hice fue
deshacerme de aquellas personas a las que voluntariamente había contratado para
obrar de jueces de mis acciones, pensamientos y emociones: mi terapeuta, la
terapeuta de mi hija, la abogada, la instructora del gimnasio, mi novio. Luego
me discipliné a meditar diariamente “a mi manera”, es decir, entrenando
activamente en mi máquina elíptica al sonido de mantras o música New Age
durante 40 minutos, y luego sentándome en silencio unos 20 minutos más. Adentrarme
en esas odiseas diarias me ayudó a identificar que todo lo que me llevaba a un
estado de paz era verdadero para mí, y todo lo que me llevaba a un estado de
miedo e inestabilidad no lo era. Pronto aprendí que la nueva forma de referirse
a esto era que algo “resonaba” conmigo o no. La toma de consciencia de una
brújula interna que descartaba lo que no resonaba con mi corazón abrió la
posibilidad de acudir a internet en busca de recursos e inspiración sobre cómo
otros habían descubierto su verdad. El siguiente paso fue poder usar esa
herramienta con mis familiares, amigos y con todos quienes me cruzara.
Esa parte del camino fue
fascinante y liberadora, aunque de ninguna manera fue en línea recta. Escuchaba
a alguien con quien resonaba fuertemente y probaba sus herramientas, con la
esperanza de que me guiaran directamente a mi verdad: después de todo, había
funcionado para ellos, ¿no? Ellos hablaban su verdad con tanta claridad y
brillo que no cabía duda de que provenía de un lugar de transparencia y
autenticidad. Las primeras veces que usé las herramientas de otros y no me
llevaron a la “iluminación” de mi verdad, me desilusioné mucho y me castigué
con pensamientos y emociones de fracaso de mi parte. Sin embargo, dichas
herramientas fueron lo suficientemente útiles como para acercarme algunos pasos
a mi “meta” y hacerme ver que las herramientas de otras personas me serían muy
útiles para avanzar, pero era necesario que dejara de “esperar” que cualquiera
de ellas fuera final y definitiva para mí. En esa instancia sentí que mi nivel
de consciencia se expandía varios metros. Y luego continué mi camino, y a la
mezcla de fascinación y liberación se agregó una gran cuota de alegría.
Más adelante, mientras hacía uso
de las herramientas adquiridas de la mano de otros seres despiertos, empecé a
desarrollar algunas herramientas propias. Incluso empecé a darme cuenta de
cuántas herramientas había desarrollado a lo largo de toda mi vida sin siquiera
saberlo. También fue interesante cómo las Runas –mensajeras que creía me
llevarían a “saber el futuro” —transformaron su mensaje, me
trajeron al *presente* y se convirtieron en fieles compañeras para adentrarme
más profundamente en las partes ocultas de mi alma. En medio de este proceso,
los seres “despiertos” empezaron a sonar repetitivos, expresando sus verdades a
su manera, muy resonantes en mi corazón, pero solo un mero recordatorio de lo
que ya *sabía*.
Y luego sentí el impulso de
compartir *mis herramientas*, de expresar las verdades universales compartidas
en mi forma particular. Todo mi ser me empujaba a abrirme y a compartir mi
camino. Entonces armé mi primer taller. En el proceso, me decía que lo estaba
preparando para mí, independientemente de si otros lo encontraban útil o no.
Y luego llegó “el momento de la
verdad”, una oportunidad de probarlo delante de tres queridos amigos que se
ofrecieron a ser mi público debutante. Fue un momento de pura vulnerabilidad,
de decir: “Esto es lo que me ha funcionado y quisiera compartirlo con ustedes
como contribución a su camino y porque el compartirlo es parte de mi esencia”,
soltando todas las expectativas y resultados deseables.
Entre amigos, hablando
honestamente desde el corazón y dando todo de mí, sentía que no había otro
lugar en el que prefiriera estar, ninguna otra cosa que preferiría estar
haciendo. Alegría pura. No solo estaba hablando mientras me escuchaban y me
recibían, sino que además mis amigos contribuían con pensamientos, experiencias,
ideas y sus propias verdades, haciendo del momento una verdadera celebración
expansiva de consciencia.
En un momento, mientras explicaba
una de mis herramientas, uno de mis amigos sugirió un cambio que le resonaba
más. Lo escuché abiertamente y advertí que el cambio no me resonaba. Entonces
le dije que lo usara como a él más le resonara, pero como a mí no me resonaba,
no podía transmitirlo porque no reflejaba mi verdad. A esto, otra amiga me felicitó
porque sintió que mi respuesta nos había empoderado a ambos, y que ella, en
tanto observadora, sentía mayor confianza en lo que yo estaba transmitiendo.
El taller fue un gran logro. Pero
para mi gran sorpresa, esta mañana una revelación mucho mayor expandió mi
consciencia aún más. El hecho de que yo hablara mi verdad con tanta sinceridad
y claridad activó una fibra de verdad en mi amigo, lo cual hizo que él se
abriera a su verdad en mi presencia.
Entonces, no se trata de que mi verdad te resuene, se trata de que yo exprese
mi verdad tan auténticamente que en esa luz tu verdad no tenga más opción que
mostrarse.
Pero ¿no se supone que existe UNA sola verdad? Sí, pero la verdad de la que hablo es la pureza de nuestra "verdadera esencia", nuestra "identidad de alma", eso que nos hace únicos a cada uno, eso que una vez que lo reconocemos, todas las comparaciones, la falta de valoración por nosotros mismos, la inadaptabilidad y las inseguridades dejan de existir. Por eso hoy mi contribución es escribir desde la verdad más pura de mi esencia conocida hasta este momento con la certeza de que una parte de tu verdad saldrá a revelarse muy pronto...
Pero ¿no se supone que existe UNA sola verdad? Sí, pero la verdad de la que hablo es la pureza de nuestra "verdadera esencia", nuestra "identidad de alma", eso que nos hace únicos a cada uno, eso que una vez que lo reconocemos, todas las comparaciones, la falta de valoración por nosotros mismos, la inadaptabilidad y las inseguridades dejan de existir. Por eso hoy mi contribución es escribir desde la verdad más pura de mi esencia conocida hasta este momento con la certeza de que una parte de tu verdad saldrá a revelarse muy pronto...
***DDyTTenALA - 1, 2, 3 ***
martes, 18 de junio de 2013
¡Piedra libre!
Acabo de hacer algo que no sabía que
habitaba en mí, y quizá sea un punto de inflexión en mi vida.
Todas las mañanas luego de dejar a
mi hija en la escuela, camino los 40 minutos de regreso, me detengo en la bella
plaza a dos cuadras de mi casa y me siento a meditar unos minutos. Suele haber
cuidadores limpiándola y haciendo un poco de ruido, asegurándose de que mi
oasis urbano luzca y se sienta hermoso. Hoy, en cuanto terminé mi meditación al sonido de la canción "Todos los colores del arco iris" cantada por Snatam Kaur y un coro de niños y me saqué los auriculares, advertí que había tres hombres
pintando los marcos de las hamacas, los subibajas y los trapecios del área de
juegos. Lo primero que noté fue la sincronía de los colores de la canción con
los colores brillantes de la pintura que deleitaban mi vista. Luego advertí el
frío que hacía y con cuánto cariño estos hombres aparentemente rudos estaban
trabajando para los chicos del barrio. Inmediatamente pensé: "Qué bueno
sería convidarles algo calentito de tomar".
Para mi sorpresa, los pensamientos
continuaron: "Podría ir a casa, preparar un mate, traerlo y ofrecérselos
en agradecimiento". Eso es algo que la Carolina que yo conocía jamás
hubiera considerado hacer, pero hoy...
A medida que me acercaba a casa
jugando con la idea y deliberando si me atrevería a salirme de mi zona de
comodidad y hacer lo que mi alma me estaba inspirando, todos mis miedos
conocidos llegaron a saludarme, solo para encontrar a mi alma dispuesta a
conversar con ellos:
Miedos: Qué simpática idea, pero
el "amor" que viste en ellos fue solo tu reflejo. Seguro que van a
pensar que estás loca.
Alma: Probablemente, pero si pude
ver mi amor reflejado en ellos, eso continuará sucediendo cuando les ofrezca
gratitud con mi mate.
Miedos: ¿Por qué no hacés algo más seguro y
simplemente les enviás la vibración de gratitud? Sabés que eso también va a
funcionar.
Alma: Sí, pero siento que esta
vez la gratitud material sería mucho efectiva, para ellos y para mí.
A esta altura, ya estaba en la
cocina calentando el agua y llenando el mate con yerba.
Miedos: Van a creer que los
querés envenenar.
Alma: Me ofreceré a tomar el
primer mate.
Miedos: ¿En serio vas a tomar de
la misma bombilla que ellos? ¿Y si tienen alguna enfermedad extraña? ¿No te da
miedo que te contagien algo?
Alma: En realidad, no.
Ahora ya estaba en el ascensor, con
el termo y el mate en el bolso y una enorme sonrisa en el rostro. "¡Lo voy
a hacer de verdad!"
Miedos: Seguro que ya se habrán
ido, y si todavía están, seguramente van a decir que no.
Alma: No me importa. No estoy
haciéndolo por ellos. Estoy haciéndolo por mí. Mi intención es ir y
agradecerles. Pueden aceptarlo o rechazarlo. No estoy apegada al resultado.
Miedos: ¿En serio? ¡Ya estás en
la plaza! ¡Realmente vas a hacerlo!
Alma: Sip.
Yo: Hola. Pasé por acá hace un rato
y los vi pintando los juegos. Me conmovió que lo estuvieran haciendo con tanta
dedicación en una mañana tan fría. Así que fui a casa y preparé mate para
convidarles en agradecimiento.
Hombres: (Muy sorprendidos)
¡Gracias! Pero ya estamos terminado y tenemos que ir a pintar otra plaza.
Igualmente muchas gracias.
Yo: Bueno, de todas maneras, gracias
por el trabajo que están haciendo para todo el barrio. ¡Que tengan un hermoso
día!
Y aquí estoy, escribiendo mi
experiencia mientras me tomo el mate que preparé con tanto amor y gratitud.
Quizá no estaban preparados para un gesto de gratitud tan inesperado. Quizá la
que no estaba lista era yo. Hay algunos pensamientos críticos en mi cabeza
ahora diciendo: "Te faltó determinación. Debiste haber insistido". Los
dejo ser y respondo: "Quizá". Pero en este momento nada puede
quitarme este sentimiento fantástico de haber conocido una parte de mí que no
sabía que existía, una que es atrevida, generosa y... ¡feliz!
Quizá este fue el
primer atisbo de mi Verdadero Ser, de mi Identidad Álmica, la Verdadera Esencia
que estuve intentando descubrir con tanto ahínco durante tanto tiempo, y solo
quizá, lo único que necesitaba era que yo me atreviera a gritar bien fuerte:
"¡Piedra libre!"
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