miércoles, 11 de abril de 2012

Zapatero a tus zapatos


Desde hace unas semanas estoy practicando equilibrar mi energía masculina a partir del refrán "zapatero a tus zapatos", con mi propia interpretación (¿acaso cabe alguna otra interpretación que no sea la propia en un diario?). Se trata de delimitar cuál es mi trabajo y cuál es el trabajo del otro, y si hay algún otro que no se ocupa de su trabajo y por consiguiente debo encargarme yo, eso no es ser buena ni buenuda, es simplemente no respetarme a mí misma. Para muchos esto puede resultar una obviedad, pero para mí, que siempre creo que "molesto" cuando le pido a otro que se ocupe de "su trabajo" (por el que cobra, claro está), este cambio de actitud es un gran paso. Paso a ejemplificar algunas situaciones concretas. 

1) La coordinadora de una agencia de traducción envía un mail a varios traductores preguntando si tenemos la experiencia suficiente para traducir textos con "alto contenido religioso para un cliente al que le preocupa que la traducción sea precisa". Y eso es todo lo que especifica. En otro momento yo habría contestado a ciegas que claro que sí, sin preguntar más, para después terminar trabajando hasta las tres de la madrugada sobre un texto que parece la biblia en chino por dos pesos con veinticinco. Ahora, le respondo con una lista de preguntas, por ejemplo, a qué religión se refiere, si es un video, un texto, ficción, un contraste entre varias religiones, etc. Ella responde que no tiene más información que la que me dio. Es evidente que esta coordinadora no hizo su trabajo cuando habló con el cliente, y por lo tanto decidí que hasta que no me envíe la información completa, no sé si me interesa hacerlo. 

2) Voy al supermercado y hago que me envíen el pedido. A la noche me doy cuenta de que me faltan unas pilas que figuran muy bonitas en el tique de compra. En otro momento lo habría dejado pasar porque volver hoy al supermercado era realmente un problema para mí. Pero pienso que el Sr. Carrefour no hizo bien su trabajo y que si no reclamo, me estoy dejando robar, es decir que no me estoy valorando, cosa que hoy ya no permito. Así que voy al supermercado a reclamar, haciendo oídos sordos a mi vieja versión que está convencida de que me van a acusar de aprovechadora, y me vuelvo con las pilas. 

3) En las últimas tormentas de nuestra querida Buenos Aires, la falta de un desagote adecuado en mi balcón resultó en varias inundaciones en mi living-comedor, que terminaron por levantarme el piso. ¿Cuántas veces creés que llamé a la administración para que vengan a resolverme el problema? A todas esas sumale tres más. Cada vez que llamé lo hice tranquila, explicándoles que siempre que llueve tengo que sacar agua del balcón con palita para no inundarme, que el piso levantado es un peligro, etc. Hoy decidí que ya había sido suficiente. El trabajo de la administración es resolverme el problema. Recuerdo que tengo mucho camino recorrido como para llamar de forma prepotente, así que ensayo algo novedoso para mí. Llamo con toda dulzura y digo: "Hola, te llamo otra vez por el tema del balcón. ¿Qué harías vos en mi lugar si tuvieras este problema y no tuvieras respuesta después de llamar diez veces?" (recuerden, con MUCHA dulzura). A los diez minutos ya tenía cita para que vengan mañana a arreglarlo.

Como verán, si escribo todo esto es porque durante casi toda mi vida me falté el respeto por no reclamar lo que le corresponde hacer al otro. El tema es que yo había comprado la idea de que para reclamar y hacer valer mis derechos la única vía era enojándome, exigiendo con prepotencia o amenazando; como esas actitudes no me "cerraban", acababa por hacerme cargo de lo que le correspondía hacer a otro. Lo que estoy comprobando con este trabajo de despertar de conciencia es que me abre la mente para resolver situaciones muy mundanas, de todos los días, en el medio de la gran ciudad, y eso es maravilloso. Mi búsqueda me está llevando en esta instancia a ser más auténtica y a respetarme más, sin dejar de respetar al otro, haciendo caso omiso del miedo al qué dirán y agudizando la creatividad cada vez que resulta pertinente. 

¡Hasta la próxima!




1 comentario:

  1. ME ENCANTA CARO, LA FORMA DE RECLAMAR ES ESA Y NO HAY OTRA. SE NOS ENSEÑA A PASAR POR ENCIMA PARA ALCANZAR EL ÉXITO EN LA VIDA. ES HORA DE CAMBIAR DE DIRECCIÓN, DE TRATARNOS BIEN ( A NOSOTROS Y AL OTRO). TODOS MERECEMOS UN TRATO AMOROSO, AUNQUE EL OTRO SE ESTÉ EQUIVOCANDO, NO TENEMOS EL DERECHO DE HERIR, DE VENGARNOS O TOMAR REVANCHA... YO TAMBIÉN ESTOY APLICANDO ESTA NUEVA TECNICA Y LA VERDAD ES QUE HASTA AHORA ME HA DADO MUY BUENOS RESULTADOS.
    TE ABRAZO

    ResponderEliminar