lunes, 19 de marzo de 2012

Despertando al silencio en el bullicio de la ciudad

¿Cómo despertar la conciencia en medio de la ciudad? ¡Qué sencillo tener experiencias místicas durante un viaje o en un momento de absoluto silencio! ¡Y qué sensación de paz y armonía con todo el universo! Pero ¿cómo tener experiencias igualmente reveladoras en medio del ruido de la ciudad? ¿Cómo estar alerta y despierta cuando hay fechas límites que cumplir, platos que lavar, compras que hacer, hijos que atender y "cucos" que alejar? Se me hace evidente que mi tarea es descubrirlo por mí misma. Así es como repaso los recursos a mi disposición y algo surge.

Por ejemplo, tengo en casa un elíptico para hacer gimnasia al que le doy uso diario, no como perchero, sino como máquina que me aguanta mientras medito activamente. Sí, más allá de los beneficios de la quietud para meditar, nací en Argentina, no en la India, y vivo en pleno corazón de la Capital Federal, no en un cerro cordobés. Así que hago meditaciones activas (mi variación personal de las de Osho ;), de unos cuarenta minutos diarios (de paso quemo algunas calorías, ya que este cuerpito tiene que durar sano muchos años si va a entrar pronto en la quinta dimensión...!). Con la música o el silencio que me inspire el día, me transporto rápidamente a algún lugar que necesita sanación o repaso algo que haya leído la noche anterior. A veces hasta cuelgo un mandala delante (y ahora que me permití dibujar y pintar, reconozco que a mí me gustan mis creaciones, y con eso me alcanza) para que aporte a la inspiración. Muchas veces lloro, me emociono o canto (como salga, recuerden que mis piernas van a la velocidad de... Bueno, ¡de mis piernas...!) y le sonrío a mis plantas y a algún gato vecino que queda atónito con "la loca del 1°".

Es reconfortante sentir que aunque el día por delante esté lleno de tareas y obligaciones, lo empecé poniéndome primera en la lista (segunda, bah, primero alisté a mi hija para ir a la escuela) y conectándome con mi voz interior y mi más profunda inocencia.


¡Hasta la próxima!

1 comentario:

  1. Mi querida Carolina:
    Coincido en que para quienes no hemos nacido en la India, ¿Cómo podría ser la quietud de la India nuestro desafío?
    Toda la luz para vos en este blog, en esta ciudad, en este Mundo...
    gracias por compartirlo,
    Melina

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