¡Qué difícil
aprender a discernir cuándo intervenir y cuándo hacerse a un lado! Sobre todo
cuando el impulso de intervenir surge de la voz de la intuición… ¿O será el ego
disfrazado de intuición?
Estaba yo
una noche muy tranquila y conectada con una lectura sobre los niños y el
despertar de la conciencia, cuando la mente me llevó a una persona muy querida
a quien “sentí” que debía enviarle el link de lo que estaba leyendo. En este
caso, “persona muy querida” = “primer novio de la adolescencia que hace 15 años
que no veo” (cómo tengo su e-mail y cómo sé que el link era relevante no vienen
al caso). Enseguida de haber sentido “que se lo tenía que enviar”, también sentí
que mejor no, que no tenía nada que ver, que qué iba a pensar… Pero como en
esos días estaba analizando el par de opuestos amor-miedo, terminé por decidir
que esa segunda voz era mi miedo a que él me mandara al demonio (no es que me
complique escribir “carajo”, es simplemente el defecto profesional de escribir
en “español neutro”), razón por la cual elegí el “amor” y el riesgo al rechazo
(después de todo, yo había escuchado a mi intuición que decía que debía
enviárselo, ¿no?). Y allí salió el mail, guiado por mi súper y despierta
intuición!
Hace un rato
llegó la respuesta. Fue una mandada al demonio muy cariñosa, más bien del
estilo: “no puedo recibir estos mails, disculpame”. Era de esperar, estaba
preparada para eso. Pero entonces, ¿no había sido mi intuición? ¿Habría sido mi
ego que quería la satisfacción de sentirse el alma salvadora de pobres y ausentes?
Hoy debo agachar la cabeza y asentir. ¡Ah! Y perdonarme, por supuesto.
Es así que
por el momento, he decidido hacerle caso a mi intuición cuando me indique MI
camino, y esforzarme por no intervenir en el camino ajeno a menos que me lo
pidan expresamente. Sé que no es poco lo que me he propuesto, pero voy a estar
alerta para evitar al menos la mitad de los consejos no solicitados. Después de
todo, es casi lo mismo que discernir cuándo hablar y cuándo callar, y esa
lección sí que ya está aprobada, ¿no? ;)
¡Hasta la
próxima!
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